VILLA DE SIMANCAS - HISTORIA

simancas portada

La antigua ciudad romana de Septimancas, que por derivación ha dado lugar al nombre que hoy conocemos, es desde sus 10 kilómetros de distancia con la capital, un lugar de referencia en la historia no sólo de Valladolid, sino de Castilla y León y España. Está declarado Conjunto Histórico-Artístico.

 Simancas ocupa un lugar privilegiado al estar situada en un alto natural, dominando una de las vegas más fértiles de la provincia regada por el río Pisuerga y el río Duero. Esto ha propiciado que sea un asentamiento humano desde muy antiguo. Numerosos son los restos arqueológicos encontrados en su término municipal, lo que nos lleva a decir que el hombre ha estado viviendo aquí desde la Edad del Hierro.

Fue poblado vacceo, luego importante nudo de comunicaciones en la época romana, posteriormente necrópolis visigótica, pero adquiere protagonismo en la reconquista cristiana contra la ocupación musulmana. Esta población y alrededores fue frontera entre árabes y visigodos y  escenario de numerosas batallas y arrasada varias veces por uno y otro bando. Muy cerca de la población tuvo lugar en el año 939 la famosa Batalla de Simancas entre cristianos y musulmanes. En el año 1085 dejó de ser frontera al ser conquistada definitivamente por el rey Alfonso VI.

Reyes como Fernando IV, Juan II, Felipe II, etc. visitaron la localidad  y ésta por ser fiel a sus monarcas recibió favores. Como por ejemplo durante el reinado de Enrique IV cuando fueron expulsados los partidarios de Don Alfonso.

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Lo primero que nos llama la atención es el conjunto urbano que, de forma increíble, se eleva sobre un pequeño montículo que se abate y se deja caer sobre una de sus laderas hacia la orilla del Pisuerga. Sus calles estrechas junto con sus edificios nobles que mezclan la sillería con el ladrillo, hacen de esta villa una muestra perfecta de la forma tradicional constructiva castellana.

De todo este conglomerado de casas, el monumento más destacado es el Archivo Histórico-Nacional, que fue mandado construir en el siglo XV por el Almirante de Castilla Don Alonso Enríquez y que un siglo más tarde cambió su función de castillo por la de archivo, con la consiguiente transformación arquitectónica. Sirve para guardar documentos en su mayoría de la Edad Moderna y está considerado como uno de los más importantes del mundo.

Dentro de este entramado urbano con calles pequeñas, recortadas y estrechas, otro edificio de relevancia dentro de este conjunto es la Iglesia del Salvador. De estilo gótico tardío con alguna influencia renacentista,fue mandada construir en el siglo XVI, aunque conserva la torre de otro edificio anterior del siglo XII de estilo románico. Posee en su interior diversos retablos y piezas de orfebrería que son merecedores también de destacar. Así dispone de cuatro elementos de valor, todos ellos del siglo XVI, como son el retablo mayor de estilo plateresco, otro retablo cuyo tema principal es la Resurrección, de estilo renacentista al igual que un relieve de Llanto sobre Cristo muerto y una cruz procesional labrada en plata. Durante los meses en que funciona la Oficina de Turismo puede visitarse, así como el resto del año contactando con el Ayuntamiento.

Dentro también de este casco urbano, se distingue de forma espléndida la fachada del Ayuntamiento, de estilo neoclásico del siglo XVIII y la fachada del hospital de estilo renacentista del XVI. Frente al Ayuntamiento surge una calle que a unos cien metros deja de existir para mostrarnos un precioso y evocador mirador. Un mirador que en los días claros no sólo sirve para ver aquello que tenemos más inmediato, como puede ser la Ribera del Pisuerga, sino que debemos fijarnos en ese horizonte que deja contemplar la silueta de la Cordillera Central con cumbres como la de Peñalar. Justamente en la Ribera del Pisuerga, se ubica otra de las principales construcciones de la localidad, el puente medieval, que con sus diecisiete arcos logra cruzar de una a otra orilla.

FIESTAS POPULARES
El apartado festivo también tiene su hueco dentro de Simancas. Así, el último fin de semana de mayo se celebra “la Jura de las Doncellas”, en la que se escenifica la jura en la escalinata del Archivo y después se invita a los asistentes a una limonada y unas tradicionales peonillas.

Ya en agosto, el día 6, se conmemora la fiesta del Salvador, donde se sigue celebrando el tradicional acto de nombramiento de las siete doncellas en recuerdo de la famosa leyenda de las “sietemancas”, que cuenta que en tiempos de Ramiro I, allá por el siglo IX, el emir Abderramán II se hacía regalar cien doncellas cristianas, de las cuales siete de ellas debían de salir de Simancas. Estas siete mozas, en un arranque de valor, quisieron burlar el tributo cortándose una de las manos. Se presentaron ante el Señor de Córdoba y dicen que éste dijo: “Si mancas me las dais, mancas no las quiero”. La villa decidió entonces recordar para siempre a las heroínas incorporando a su escudo siete manos pintadas.

Otra tradición que tiene arraigo entre los jóvenes del pueblo es la petición del ganado para las fiestas, acto por el cual, cada 15 de agosto, los mozos de Simancas piden los toros paras las fiestas de septiembre, fiestas en honor de la Virgen de Arrabal, patrona de la villa. Se desarrollan entre el 6 y el 11 del citado mes, y en el cual merece ser destacado el tradicional “salto de la hoguera”, en el que los mozos realizan el salto en las inmediaciones de la ermita.

Simancas es además un lugar de gran tradición gastronómica, que se ve reforzada por la existencia de muchos restaurantes que sirven sobre todo cocina castellana, que se ve complementada por esas excepcionales peonillas, pastas típicas que se elaboran en el pueblo.Es un lugar en el que la diversión y la tranquilidad están asegurados. Tranquilidad que se nota y se palpa en torno a ese maravilloso río que es el Pisuerga, y diversión que uno debe buscarse si su afición es el golf, con el campo de Entrepinos.

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